miércoles, 8 de junio de 2011

ANCEP expulsada de FOCDE

Los socios de ANCEP tenían bien claro lo que estaban haciendo cuando en Asamblea General acordaron causar baja en FOEX y solicitar su ingreso en FOE, porque como Presidente de la entidad me aseguré de que así fuera antes de proceder a la votación. El propósito de tales acuerdos era provocar un debate interno en el seno de FOCDE, denunciando una situación de irregularidad contraria a lo establecido por la LODA, y servir de detonante para provocar dicho debate. Ese propósito se ha conseguido, y asociado al efecto de otras asociaciones en la misma reivindicación, aunque por razones distintas, ha sido factor decisivo en lo acontecido en la pasada Asamblea General de Socios (y no socios) de FOCDE.

También los socios de ANCEP tenían claro que podrían producirse dos consecuencias posibles: o bien la Asamblea de FOCDE comprendía el mensaje de ANCEP y nombraba una Comisión para reformar FOCDE, de conformidad con la LODA; o bien ANCEP resultaría expulsada por un Presidente de FOCDE que se opone a esas modificaciones porque le restarían el poder que ostenta con los actuales estatutos, redactados a su conveniencia, y que a la postre, son los responsables de todos los problemas que venimos sufriendo en la entidad.

Ya se trata de una cuestión de principios, de una pugna entre los que verdaderamente defendemos un sistema democrático y plural, regido por un Estado de Derecho sustentado en la legalidad; y entre los que se ponen el Estado de Derecho y la Democracia por montera, y se consideran dueños únicos de FOCDE, respaldando a un Presidente que, como dijo que haría en la Asamblea del 2009, gobierna FOCDE como si se tratara de su empresa privada.

Pero el Presidente de FOCDE no ha permitido ese debate, ni la Junta Directiva que acordó dar de baja cautelar a ANCEP tampoco supo reaccionar en este sentido cuando el Presidente incluyó el asunto en el Orden del Día de la pasada reunión de dicha Junta Directiva, bajo el título: “Situación actual de ANCEP en FOCDE. Toma de acuerdos si procede”. Bajo ese título, los miembros de Junta Directiva no tenían por qué haber secundado la propuesta del Presidente de dar de baja cautelar a ANCEP, que entre otras cosas es una incongruencia; en su lugar, bien podían haber acordado llevar a la Asamblea las reivindicaciones de ANCEP, para que ésta decidiera si las tenía en consideración, procediendo a nombrar la reivindicada Comisión; o por el contrario, se acordaba instruir a ANCEP un expediente disciplinario por violación de los Estatutos de FOCDE, que tal y como en los mismos se determina, debe ser instruido por el Comité de Conflictos, órgano judicial interno de la entidad, y de conformidad con el procedimiento dispuesto en ellos. De esta manera, la Asamblea podía decidir si los actuales Estatutos de FOCDE se ajustan a los preceptos establecidos por la LODA, en cuyo caso ANCEP debería de ser expulsada; o por el contrario decidir que no se ajustan, en cuyo caso lo que procede es nombrar una Comisión que los ajuste.

Pero los miembros de aquella reunión de Junta Directiva no supieron ver, o no quisieron ver, algo que todos implícitamente admiten, y es que nuestra federación lleva muchos años viviendo en una gran mentira, donde los socios de FOCDE no son otros que las asociaciones, y que sin embargo quienes ostentan el poder político son ellos, en representación de entidades que no son socios de FOCDE. Considerar las reivindicaciones de ANCEP implica admitir explícitamente esa realidad. Y es por ahí por donde hay que empezar, por admitir esa realidad, y si procede, debatir como demócratas si el futuro de FOCDE debe ser el de una federación o el de una confederación, pero en cualquiera de los casos, siempre ajustada a derecho.

Creo que a estas alturas ya nadie cuestione el que la normativa de FOCDE no esté en contradicción con la LODA, e incluso el propio Presidente, quien mintiendo a la Asamblea afirmó haber consultado al respecto a dos o tres abogados (¡no fue capaz de precisar el número!), ha promovido la modificación de sus propios Estatutos para hacer socios de la entidad a las federaciones regionales (modificación que finalmente no se aprobó), admitiendo explícitamente que es preceptivo, según la LODA, para ocupar cargos en la Junta Directiva.

Pero al margen de esto, lo cierto es que la Junta Directiva lo que en verdad acordó fue dar de baja cautelar a ANCEP en FOCDE, delegando en la Asamblea General la decisión final al respecto, que bien podría haber sido el nombramiento de una Comisión para la revisión de Estatutos; y sin embargo y como confesó el propio Presidente a pregunta del Sr. Penedo, se ha modificado el Acta de dicha reunión, por consejo de su abogado, haciendo constar en el mismo que lo acordado fue “Proponer a la Asamblea dar de baja a ANCEP de FOCDE”.

Y ante esto uno se pregunta dos cosas: ¿Acaso un acta no debe ser un fiel reflejo de lo sucedido y acordado en una reunión, o por el contrario puede redactarse a conveniencia? Y la otra cuestión es la siguiente: ¿Si lo acordado por la Junta Directiva fue una cosa, puede el Presidente, por consejo de un abogado, proponer otra distinta a la Asamblea?

La respuesta a ambas preguntas es obvia a todas luces y no reflejan otra cosa que el respeto que siente el Presidente de FOCDE por la legalidad. Pero además, el faltar a la verdad en un acta podría ser constitutivo de un presunto delito por falsedad documental, en el que podrían estar incurriendo el Secretario que lo redacta, el Presidente que lo visa, y los Interventores que lo avalan, en este caso los Sres. Pascual y Novoa. Con respecto a la segunda cuestión es tan obvia como la primera, y por consiguiente deslegitima la propuesta de la Junta Directiva incluida por el Presidente en el Orden del Día, de dar de baja a ANCEP de FOCDE, sencillamente porque no fue eso lo acordado por dicho órgano, con independencia de lo que aconseje ningún abogado, aunque el Presidente no ignoraba previamente que lo que proponía a la Junta Directiva no era ajustado a derecho, sino una argucia para lograr su propósito, que no era otro que la expulsión de ANCEP.

Ante este panorama y habiendo consensuado la actuación con la Junta Directiva de ANCEP, me personé en la Asamblea de FOCDE en representación de la referida asociación, participando activamente en ella pero sin participar en las votaciones, constando nuestra abstención en todos los puntos. Llegado el punto de nuestra expulsión, me limité a leer las alegaciones de ANCEP y nada más. En las mismas se aclara el porqué ANCEP se abstuvo de participar en las votaciones, documento que podéis leer en la web de dicha asociación (http://www.ancep.es/).

Llegado el momento de la votación, el Presidente de FOCDE nos sorprende de nuevo a todos con una nueva argucia, la de hacer secreta la votación, entregándose a los asistentes una papeleta en la que indicar el sentido de su voto para luego introducirla en la urna. Semejante “honor” hacia la asociación afectada no era sino una manera encubierta de diluir las posibles responsabilidades civiles que pudieran derivarse del acuerdo; ya que, en el caso de causarse perjuicios a dicha asociación y que FOCDE fuera condenada a indemnizar dichos perjuicios, dicha indemnización no recayera exclusivamente en los que fueron favorables al acuerdo, sino solidariamente entre todos, tal y como se indica en la LODA. Debe aclararse a este respecto que, aun cuando una votación sea secreta, aquellos que se opongan al acuerdo propuesto, tienen derecho a hacer constar en el Acta su oposición al mismo, única manera de eludir las posibles responsabilidades que puedan derivarse de dicho acuerdo, por lo que el secreto de la votación quedaría suspendido. O sea, que según la LODA, la votación secreta carece de validez si reconoce el derecho a hacer constar la oposición a los acuerdos que se alcancen. De otro lado, resulta obvio que la votación secreta también se realizó bajo la premisa de favorecer el sentido del voto a favor de la expulsión.

El resultado de la votación fue de 65 votos a favor de la expulsión, 46 votos en contra, 6 votos en blanco, 1 voto nulo y 10 abstenciones no contabilizadas de Galicia y Castilla-León, quienes no participaron en la votación de ningún punto del Orden del Día; por lo que ANCEP resultó finalmente expulsada de FOCDE.

Francamente tengo que manifestar que no espera semejante resultado, en el sentido de que no esperaba que el número de votos en contra de la expulsión fuera tan elevado, esperando tal vez, un mayor número de abstenciones. La razón de estas expectativas obedece a que conocía a priori el sentido del voto de los incondicionales del Presidente (y digo incondicionales en el sentido literal de la palabra), suficientes para decidir la votación; pero ignoraba el sentido del voto de las demás federaciones, máxime cuando ANCEP reivindica postulados que son contrarios al funcionamiento tradicional de las federaciones regionales en el seno de FOCDE. Todo ello teniendo en consideración de que no son las asociaciones las que deciden a la postre el sentido de su voto, entre otras razones porque carecen de cualquier información al respecto, y son los presidentes regionales los que en definitiva lo deciden, a tenor de sus propios criterios personales.

Pero el voto tuvo poco de secreto, ya que el subconsciente nos juega malas pasadas y mientras las miradas de unos eran francas, las de otros se desviaban hacia las musarañas, delatando los actos de cada uno. Puedo afirmar que se fehacientemente cual fue el voto de todos y cada uno de los presentes en aquella asamblea histórica.

Reflexionando sobre esta votación se descubren multitud de paradojas:

1º.- Que en el punto del Orden del Día inmediatamente anterior, se dieran de baja a ciertas asociaciones por supuestos incumplimientos estatutarios, sin cumplir ninguno de los preceptos establecidos por la LODA para ello, mientras que ANCEP gozó del dudoso honor de disponer de un punto específico para sí, tomándose incluso la molestia de realizar una votación secreta.

2ª.- Que el propio Presidente promueva cambios estatutarios para amparar las reivindicaciones de ciertas asociaciones gallegas y castellano-leonesas, que en definitiva reivindican lo mismo que ANCEP, y que de hecho, rehúsan a pertenecer a sus respectivas federaciones regionales; mientras que para ANCEP proponga abiertamente la expulsión en primera instancia, haciendo gala de un grado de hipocresía inaudito. Aunque la razón es obvia.

3ª.- Que defendiendo ANCEP una FOCDE como federación nacional constituida por asociaciones, haya sido expulsada por aquellos que dicen defender lo mismo, y sin embargo haya sido apoyada por aquellos que se plantean un posible funcionamiento confederacional. La explicación se encuentra en que mientras ANCEP defiende un funcionamiento de FOCDE democrático y plural, los que dicen defender lo mismo consideran que estos planteamientos representan un peligro para un sistema presidencialista, en el cual la persona del Presidente les da todo resuelto (servicio de anillas, Campeonato de España, revista Pájaros, etc.) sin que ellos tengan que implicarse asumiendo ningún tipo de responsabilidad; y por contrario, los que apoyaron a ANCEP y pese a posibles discrepancias en los conceptos, comprendieron perfectamente el mensaje de esta asociación, el de someter a un profundo debate el funcionamiento interno de FOCDE, debiéndose alcanzar un consenso en este sentido y del cual dimane una nueva FOCDE fortalecida y ajustada a los principios democráticos.

4ª.- Que asociaciones gallegas y castellano-leonesas, que como se indica anteriormente, están en la misma situación que ANCEP y que reivindican lo mismo, y con algunas de las cuales hemos mantenido numerosas conversaciones al respecto, hayan delegado sus 7 votos en el Presidente de FOCDE y que dichos votos hayan sido utilizados por éste para expulsar a ANCEP. Tras hablar posteriormente con algunos de los dirigentes de estas asociaciones para agradecer convenientemente esta incongruencia y falta de solidaridad, toda la respuesta recibida ha sido que lamentan lo que ellos califican como daños colaterales, triste excusa para justificar su negligencia. A este respecto tengo que manifestar mi profunda decepción por el hecho de que ni siquiera se hayan molestado en asistir a la asamblea, que es donde deberían de realizar sus reivindicaciones, actuando irresponsablemente y vendiendo su alma al mismísimo diablo en aras de sus fines, que ya me cuestiono incluso si obedecen más a cuestiones exclusivamente personales que a intereses propios del colectivo al que representan. En cualquier caso, ante mí, ya carecen de cualquier credibilidad.

Es evidente que ante tantas incongruencias, la expulsión de ANCEP resulte más que inaudita; más aun tratándose de una de las asociaciones más activas de FOCDE y que, sin haber hecho alarde de ningún tipo, más logros haya conseguido para ésta. Tales como haber proporcionado a FOCDE los estándares de psitácidos cedidos por su autor; la cesión de jaulas de psitácidos para la celebración del Campeonato de España durante tres años consecutivos, o el haber gestionado exitosamente la consecución de la mejor sede que en la historia haya dispuesto la entidad para la celebración del referido Campeonato, en un momento en el que el Presidente no tenía ni donde caerse muerto, y sin que por ello moviera un solo dedo.

Hoy es obvio que ANCEP nunca reclamó reconocimiento ni gratitud alguna por una lista interminable de aportaciones a FOCDE, ni tampoco reclamó nunca nada para sí misma en sus reivindicaciones, sino para la propia FOCDE. Debe haber por tanto ocultas razones que no estén en los escritos para proponer y finalmente expulsar a esta asociación, y esas razones se resumen en una: el hecho de que su Presidente, quien suscribe, representa una clara amenaza para la sustentación de un régimen que tiene de más de feudal que de democrático, y cuyo nombre se une a la larga lista de expulsados que antes representaron la misma amenaza.

Pero al contrario de lo que a priori pueda pensarse, el resultado de esta votación no va a perjudicar a la postre a la asociación expulsada, sino a la propia FOCDE, pues al contrario de lo que piensa el Presidente, de que con esta expulsión terminarán sus problemas, en verdad es ahora cuando comienzan; y esta expulsión legitima y justifica ahora más que nunca las actuaciones que puedan venir, y los responsables de las consecuencias que se deriven no serán otros que el Presidente de FOCDE y todos aquellos que le secundaron.

En aquella votación no salió perdiendo ANCEP, sino la democracia, pues fue una pugna entre demócratas y no demócratas, cuya víctima final no será ANCEP sino la FOCDE de Jiménez Cossío. Las primeras consecuencias de lo sucedido en aquella fatídica asamblea ya las tiene a la vista, una FOCDE dividida y posiblemente rota; pero las peores consecuencias están aún por llegar, y llegarán de la mano de los Tribunales.

En cierta ocasión el Presidente de FOCDE me manifestó su despreocupación por el hecho de que ANCEP pudiera recurrir a la justicia, alegando que aun ganando podrían transcurrir varios años hasta que se produjera una sentencia, y que él podría recurrir dicha sentencia dilatando aún más la resolución final, jugando con el factor tiempo a su favor y manifestando así un profundo desprecio por las consecuencias que pudieran derivarse, como por ejemplo las costas judiciales, las cuales luego se cargan a cuenta de FOCDE; es decir, a cuenta del dinero que aportan las asociaciones. Pero esa despreocupación no se ha traducido después en las precauciones y molestias que se ha tomado, tal vez habiendo comprobado que, en ocasiones, los plazos pueden no ser tan largos (ej. caso COM). Lo cierto es que parece ser que el Presidente no ha contado con que los acuerdos adoptados puedan ser suspendidos por un juez hasta la resolución de la sentencia, adoptando medidas cautelares para salvaguardar los derechos de los asociados, y que el plazo para lograr eso puede ser muy breve.

Se deduce fácilmente de lo anterior que ANCEP no está dispuesta a transigir con nada de lo sucedido en la pasada Asamblea General de FOCDE, y que llegará hasta las últimas consecuencias para subsanarlo, recurriendo a los tribunales para ello. No haremos lo que otros hicieron antes al emprender el fácil camino de la huida rompiendo a la afición de este país, aun cuando ellos lo tuvieron mil veces más fácil y sin necesidad de tener que recurrir a los Tribunales, pues contaban con los votos suficientes para haber decidido en la siguiente asamblea, simplemente no ratificando los acuerdos de la previa Junta Directiva, con el voto de las asociaciones que hoy configuran COE.

Hoy ANCEP emprende un camino arduo y tortuoso, no en aras de destruir FOCDE sino de reconstruirla restaurando en ella una verdadera democracia. Hoy los demócratas, los que se plantean una nueva huida, tienen la oportunidad histórica de hacer causa común con ANCEP y de luchar verdaderamente por los intereses generales de los aficionados, en contra de los intereses personales de unos pocos que vergonzosamente han hecho de FOCDE su feudo particular. A esos demócratas yo les pido desde estas líneas que no abandonen FOCDE sino que luchen por cambiarla, porque FOCDE no es patrimonio del Sr. Jiménez y sus acólitos, sino que se ha construido con el esfuerzo y con el dinero de todos, y si verdaderamente representan los intereses de sus asociados, éstos no pasan por renunciar a ese patrimonio. Esa oportunidad histórica consiste en no dejar a ANCEP luchar sola, sino en adherirse a su demanda y esperar a que un juez ponga las cosas en su sitio. A este respecto, no albergo ninguna duda de que en la próxima Asamblea General de FOCDE, ANCEP vuelva a estar representada con sus derechos como socio plenamente restituidos, y posiblemente con algunas sorpresas más.

Posiblemente, al igual que ellos y al igual de la mayoría de los españolitos de a pie, tampoco yo crea en el sistema judicial español; pero si reivindicamos verdaderamente un Estado de Derecho, sólo hay un sitio donde éste pueda ser reivindicado.

martes, 31 de mayo de 2011

La democracia de FOCDE

Y la hora de la verdad llegó y los concurrentes nos saludamos tan efusiva como hipócritamente, en un preludio de lo que después acontecería. Pocos calificativos puedo añadir a los que ya se han dicho en los foros a lo allí acontecido, y sólo me queda suscribirlos y hacer un relato preciso de los hechos, añadiendo las reflexiones que me suscitan.

Mal comenzó la asamblea cuando tras la presentación de credenciales, solicité al Presidente que fuera sometida a la asamblea el cambio en el orden de celebración de la ordinaria y extraordinaria, con el propósito de que antes de proceder a la elección del Comité Ejecutivo, el saliente rindiera cuentas de su gestión, precepto necesario para poder emitir el voto. En un alarde de talante democrático, el Presidente argumentó que era necesaria la unanimidad para cambiar el Orden del Día (no era eso lo solicitado) y esa unanimidad no se daba, pues él, con su voto en contra, la impedía. Sin ganas de comenzar a discutir tan pronto me di por conforme con haber denunciado la argucia del Presidente en la convocatoria y habiéndose delatado éste en su propio talante.

Entrábamos en el siguiente punto, el polémico; el que trataba sobre las propuestas de modificaciones estatutarias. Y el Sr. Alemán, Presidente de la federación canaria, daba lectura a un escrito en el cual se venía a solicitar que, dada la situación de FOCDE y la controversia generada por estas propuestas, el promotor de dichas propuestas, o sea, el Comité Ejecutivo, retirara las mismas y otorgara un plazo de un año para reflexionarlas y debatirlas, al objeto de lograr un consenso entre todas las partes. La propuesta del Sr. Alemán fue secunda por otros intervinientes, entre los que me incluyo. El Presidente de FOCDE, con razones nimias y poco creíbles y sustentables, no accedió a la petición, con lo cual, los Sres. Penedo y Zapatero, en representación de las federaciones gallega y castellano-leonesa respectivamente, manifestaron que, dado que había sido rechazada la propuesta del Sr. Alemán, renunciaban a ejercer su derecho a voto, siendo inadmisiblemente retirados los mismos del quórum por el Secretario, cuando en verdad, no ejercer el voto no es otra cosa que abstenerse de votar, y como abstenciones es como deberían constar.

La primera propuesta de modificación, la que por obra y gracia del Espíritu Santo convertía a las federaciones regionales en socios de FOCDE, bajo la advertencia del Presidente de que era preceptivo, según la LODA, para poder ocupar cargos en la Junta Directiva (vaya novedad), fue rechazada por amplia mayoría.

Entrábamos en la segunda propuesta de modificación, por la que se pretendía que las asociaciones que tuvieran “graves discrepancias” con sus federaciones regionales, el Comité Ejecutivo pueda autorizar excepcionalmente la integración en FOCDE de esas asociaciones (como si no estuvieran ya integradas). El Sr. Alemán nuevamente propone una enmienda a la redacción para eliminar la imprecisión y arbitrariedad de la anterior, y que no cambia sustancialmente la norma, cual es sustituir “graves discrepancias” por “incumplimiento de sus obligaciones de las federaciones regionales”, con lo cual se precisaban las razones para aplicar el artículo. Intervino el Sr. Morgado apuntando que la enmienda debía ser aceptada por la asamblea antes de someter la modificación en sí a su aprobación, y con el visto bueno incluso del propio Presidente así se hizo, aprobándose la enmienda por amplia mayoría, incluido el voto favorable del Presidente.

Antes de someterse a la aprobación de la asamblea, el Presidente advirtió que, en caso de no aprobarse la propuesta (ya enmendada), él retiraría su candidatura; aclarando que lo advertía antes y no después, para que nadie lo acusara de chantajear a la asamblea (aunque lo cierto es que el chantaje estaba encima de la mesa). Se procede a la votación y sorprendentemente para todos se produce un empate de 58 votos a favor, 58 votos en contra y tres abstenciones, sin contar con las abstenciones no contabilizadas de Galicia y Castilla-León. En ese momento el Presidente, quien conoce perfectamente la normativa de FOCDE tuvo un lapsus sorprendente, y desviando la atención manifestó que no quería ejercer el voto de calidad, a lo que su Secretario (digo lo de su Secretario porque en FOCDE el Secretario lo designa el Presidente), quien también sufrió del mismo lapsus (menudos dirigentes), se apresuró a aclarar que el voto de calidad era implícito al voto del Presidente, y que como el voto del Presidente había sido a favor de aprobar la modificación, dicha modificación quedaba aprobada.

Se procedió a seguir con las demás modificaciones y cuando se estaba instalando la urna para proceder a la elección del Comité Ejecutivo, el Sr. Alemán indicó al Presidente de FOCDE que, según se establece en los Estatutos, se necesita mayoría absoluta para la aprobación de cualquier modificación estatutaria. El Presidente tomó la palabra para aclarar que se había producido un error y que, efectivamente, el Sr. Alemán tenía razón, por consiguiente, la modificación no había sido aprobada y en consecuencia, él retiraba su candidatura. En ese momento se hizo el silencio en la sala y se cruzaron miradas de complicidad entre el Sr. Ruíz, portavoz de la Mesa Electoral y el Presidente de FOCDE. El silencio se rompió cuando el Sr. Ruíz manifestó: “Tras la retirada de la única candidatura se pone fin al proceso electoral; esta mesa ha concluido su misión y queda disuelta”.

En ese momento, tomé la palabra para indicar que lo procedente ahora, según los Estatutos, era nombrar una nueva Comisión Gestora que iniciara un nuevo proceso electoral; a lo que el Presidente manifestó que él no había dimitido y que agotaría su mandato (le traicionó el subconsciente), a lo que le aclaré que su mandato, al frente de una Comisión Gestora, expiraba en ese mismo momento, pues su duración fue aprobada por dos años, concluyendo con el proceso electoral. El Presidente palideció y manifestó que aún le quedaban 15 días para hacer el traspaso de poder.

Tras eso, el Presidente increpó a los asistentes pidiendo voluntarios para formar la Comisión Gestora y en ese momento la asamblea rompió en acusaciones hacia los que habíamos secundado la propuesta del Sr. Alemán, incluso el Sr. Flaviano Pineda llegó a manifestar: “Felicidades al Sr. de Extremadura, por fin lo has conseguido”, aludiéndome personalmente. Esta actuación del Presidente, enfrentándonos a unos contra otros, no era sino el anuncio de lo que nos esperaba al día siguiente y que todos nos temíamos.

Así las cosas y dada la hora alcanzada, pedimos al Presidente que pospusiéramos hasta el día siguiente el nombramiento de la Comisión Gestora, dando así un plazo para la reflexión. El Presidente estuvo de acuerdo y como aún faltaba media hora para el inicio de la final de la Copa de Europa, propuso avanzar en el orden del día, abordando el primer punto de la ya Asamblea General Ordinaria, aunque al final y dadas las circunstancias, nada se avanzó, levantándose la sesión.

Pero la asamblea continuó fuera de la sala, en los pasillos y veladores, y se produjeron conversaciones sobre lo sucedido por uno y otro lado. El Presidente de Castilla-La Mancha me decía en privado que esto no podía ser, que había que revocar el acuerdo para que el Presidente no se fuera, que quién iba a mantener los servicios e iba a organizar el Campeonato de España, etc; apelaba al sentido común y a que se convocase una nueva asamblea dentro de 15 días si fuera necesario. Tras muchas conversaciones y avanzada la madrugada, finalmente nos fuimos a dormir, pero con las ideas un poco más claras. Esa misma noche y temiéndonos lo que finalmente sucedió, fue publicada en los foros la noticia de lo sucedido, reproducida de manera fiel y precisa por el Sr. Villegas.

Al día siguiente y tras lo sucedido en el día anterior, yo llevaba una propuesta bajo el brazo para la asamblea y que difícilmente podría ser rechazada; dicha propuesta, que en honor a la verdad no fue idea mía, aunque me reservo el nombre del autor de la misma, consistía en crear una Comisión Gestora constituida por todos los presidentes regionales.

Pero nuestros peores presagios se hicieron realidad y el Presidente de FOCDE inició la asamblea indicando que el día anterior se había cometido una irregularidad, al someterse a votación un artículo cuya redacción se había cambiado y que no figuraba en el Orden del Día, que el Orden del Día era el que figuraba en el anexo a la convocatoria y que el acuerdo alcanzado era nulo por consiguiente. Fuimos muchos los que intervenimos manifestando nuestra contrariedad, que la enmienda no alteraba el Orden de Día ni tan siquiera sustancialmente el contenido del artículo, sino que añadía precisión al mismo; que la versión ofrecida por el Presidente era restrictiva y que la asamblea no podía concebirse sin un debate de los asuntos en busca del consenso, porque de otro modo, bien podíamos emitir el voto por correo y ahorrarnos la asamblea, que la enmienda fue aprobada por la asamblea, que lo allí votado era un acuerdo asambleario, que aún en el caso de haberse cometido una irregularidad, el Presidente podía impugnar el acuerdo dentro del plazo de 40 días previsto en la ley, o incluso convocar una nueva asamblea para derogarlo. En definitiva, se hizo, con las leyes en la mano, todo lo legítimamente posible para evitar el mayor atropello a la democracia y al Estado de Derecho que yo jamás haya presenciado. Los que apoyaban al Presidente y que el día anterior apelaban al sentido común, no querían oír razones, ni querían consenso; su actitud era que los que no estuviéramos de acuerdo, ahí teníamos la puerta, como si ellos fueran los dueños de FOCDE.

Por más que lo intentamos y desoyendo todas nuestras protestas, procedieron de nuevo a la votación de lo ya votado el día anterior, y curiosamente, el voto de algunas asociaciones que el día anterior votaron no, hoy votaban sí, entre ellas, todas las asociaciones catalanas.

Dado que por fin se deshizo ilegítimamente lo antes hecho legítimamente, el Secretario indica a la asamblea que el Acta aún no está redactado, y que por lo tanto lo que tiene que constar en él son los acuerdos finalmente alcanzados, omitiendo todo lo sucedido en el día anterior y retrotrayendo la asamblea a ese punto, procediéndose a la elección del Comité Ejecutivo. Semejante barbaridad, más propia de un sinvergüenza que de alguien que tiene que dar fe, nos levantó a muchos de nuestros asientos, porque todos fuimos testigos de que la Mesa Electoral quedó disuelta, y que incluso como consecuencia de ello, algunos votos emitidos por las asociaciones habían sido ya destruidos, como manifestaron los presidentes de las federaciones de Madrid y Galicia.

Aun aceptando como válido lo inaceptablemente sucedido al repetirse la votación del día anterior de manera ilegal, lo procedente, dado que el proceso electoral se dio por finalizado y por disuelta la Mesa Electoral, sería, en todo caso, el nombramiento de una nueva Comisión Gestora, la apertura de un nuevo proceso electoral y el nombramiento de una nueva Mesa Electoral; pero nunca fingir y omitir en el Acta lo que en verdad sucedió y que todos presenciamos tan vergonzosamente.

En el proceso electoral, han quedado de manifiesto multitud de irregularidades de las que yo llevaba buena nota para pedir las correspondientes explicaciones, pero viendo lo sucedido y visto lo visto, en verdad carecía ya de importancia el exponerlas, porque ante personas que carecen de pudor y vergüenza, poco se puede hacer.

Entre esas irregularidades destaca el hecho de que la Mesa Electoral ha pasado por alto el cumplimiento de los requisitos necesarios para la validación de las candidaturas, faltando a la verdad en su informe, habida cuenta de que el Presidente no ha podido presentar copia certificada del Acta de la federación regional en la que reside (FADO) dando su respaldo a dicha candidatura, según se establece en el Art. 103.1 del R.R.I., debido a que la asamblea de FADO no se celebró hasta después de la finalización del plazo de presentación de candidaturas. Este documento es necesario pues el Presidente no puede acogerse a la excepción que ampara al presidente en ejercicio, ya que él no era presidente en ejercicio sino en funciones, al no ser presidente electo sino presidente de una Comisión Gestora. La otra irregularidad grave cometida ya fue denunciada en este blog con anterioridad, cual es la de coaccionar una posible opción de votación, la de oponerse a dicha candidatura mediante el voto negativo, según se establece en el art. 109.2 del R.R.I.

Pero ante una asamblea, donde los leales al Presidente son ciegos y sordos ante tanta barbaridad, y ante los cuales las normas carecen de cualquier valor, poco se puede hacer.

La votación para elegir Presidente finalmente se realizó, y arrojó un resultado de 79 votos a favor de la candidatura y 19 votos en blanco, no permitiéndose emitir votos en contra. De este quórum, fueron emitidos 42 votos por correo, siendo el quórum de la sala de 131 votos más los 42 emitidos por correo. Muchos de los asistentes no ejercieron su derecho a voto, habida cuenta de que no se podía ejercer en negativo, añadiendo además los votos destruidos. Con estas cifras, se consideró como quórum finalmente el total de votos emitidos y no el total de votos presentes, en cuyo caso, la candidatura no obtendría la mayoría absoluta necesaria para proclamarse en primera votación.

Pero la barbaridad continuó con el patinazo del Presidente de la Mesa Electoral, quien llevaba la lección bien aprendida y pese a estos resultados proclamó que la candidatura no había alcanzado la mayoría absoluta necesaria en primera votación, por lo que debería de volverse a votar para alcanzar la mayoría simple; y añadió, “como ya se ha votado y ha obtenido mayoría simple, no se hace necesaria una segunda votación”. Los asistentes nos quedamos atónitos, si es que ello era ya posible, demostrándose manifiestamente que la Mesa Electoral no era sino una continuación del brazo del Presidente, y el proceso electoral una farsa de principio a fin.

Y así es como el Presidente de FOCDE era proclamado de nuevo Presidente electo por cuatro años más, sin tan siquiera recibir unos tímidos aplausos y ofreciendo un espectáculo esperpéntico, el de alguien que se aferra al sillón como si en ello le fuera la vida o su propio sustento; su figura patética y lastimera carecía ya de cualquier dignidad. Y todo esto sucedía en el año 2011, en un país como España, con la complicidad necesaria de los Srs. Blas Ruíz, Marcial Pérez, M. Campaña, José A. Mallén, Juan Pascual, Rafael Martínez, José L. Gómez, entre otros. A todos estos señores yo les pido, mejor dicho, les suplico, que no vuelvan nunca a pronunciar la palabra democracia, porque si lo hicieran mis tímpanos no podrían soportarlo.

En un momento dado del sábado, coincidiendo en los pasillos, mantuve una breve conversación privada con el Presidente y le dije: “podrás ganar con argucias cualquier votación, pero la situación lo que requiere es el consenso. Ya rompiste FOCDE por la mitad hace cuatro años y no aprendiste la lección” a lo que él respondió: “Que se hubieran presentado otras candidaturas, ahora el que no esté de acuerdo, ya sabe dónde tiene la puerta”, aunque luego dirá que es mi palabra contra la suya.

Si a alguien debo destacar como protagonista de esta Asamblea, en la parte positiva tengo que mencionar al Sr. Alemán, reivindicativo y brillante, contundente y elegante. En la negativa a los representantes de la federación catalana, y me duele decirlo pero no tengo más opción que manifestar que hoy son la vergüenza de la España ornitológica. Tampoco puedo omitir las grandes ausencias, destacada especialmente por la del Sr. Alfredo López, a quien le reprocho la misma, pero le felicito porque a la postre, la federación de Castilla-León no pudo estar mejor representada, y lo hicieron los Sres. Zapatero y Vallina, a los cuales no tenía el gusto de conocer personalmente y admito que me impresionaron. La otra gran ausencia fue la protagonizada por Extremadura, quien con sus 18 asociaciones podría haber decidido las votaciones, aunque a este respecto prefiero no pronunciarme. Del Secretario prefiero ni hablar, porque si lo hiciera me ganaría una querella.

La asamblea dio para mucho más, pero el resto lo abordaremos en otro momento, no vaya a ser, queridos lectores, que vuestro estómago no sea capaz de digerir de una sola comida tanta barbarie.

sábado, 21 de mayo de 2011

La hora de la verdad

A penas falta una semana para la próxima Asamblea General de FOCDE y, una vez más, la prudencia, aconseja guardar silencio sobre muchos aspectos, pero todo apunta a que se tratará de una asamblea decisiva para el futuro de la entidad, habida cuenta del malestar general que existe entre distintos sectores de FOCDE con el Presidente de la misma.

Y mal comienza la asamblea cuando en la convocatoria ya se perciben diferentes argucias del presidente para manejarla a su antojo, como por ejemplo el hecho de que se celebre primero la extraordinaria y después la ordinaria, y cuando los asuntos son incluidos en una u otra de manera arbitraria y a conveniencia, máxime cuando en la misma se incluye un proceso electoral. Y es que nuestros estatutos, obra maestra de la literatura, no comprenden la diferencia que existe entre una asamblea ordinaria y una asamblea extraordinaria, y permiten al presidente hacer lo que le venga en gana a la hora de convocarlas.

Que nadie se confunda porque nada es fruto del azar; al contrario, el orden de las cosas ha sido previsto meticulosamente y tiene una razón de ser, y lejos de cómo debía ser, el presidente se someterá a la reelección antes incluso de rendir cuentas sobre su gestión en el ejercicio anterior, cosa del todo inaudita, pero además no lo hará sin antes haber aprobado las modificaciones estatutarias que le interesan, porque en caso de no ser así, someterá a la asamblea al chantaje de retirar su candidatura, amenazando con dejar a los pobres corderos sin su pastor.

La convocatoria persiste, tal y como se establece convenientemente en los estatutos de la entidad, en ocultar información a los verdaderos asociados de FOCDE, como por ejemplo, las cuentas de la entidad, ya que éstas no han sido adjuntadas a la misma y sólo han sido enviadas a los presidentes regionales. Esta disposición estatutaria demuestra una vez más cómo han venido funcionando las cosas en FOCDE, aprobándose disposiciones estatutarias a conveniencia de las federaciones regionales y que enajenan a las propias asociaciones, mantenidas siempre en la desinformación. Resulta difícil de creer, como se pretende, que las asociaciones ejerzan influencia alguna en la Asamblea General, deslegitimando así a dicho órgano.

Pero esta connivencia histórica entre dirigentes ha funcionado porque entre Comité Ejecutivo y demás miembros de Junta Directiva han sabido respetar sus respectivos roles y se han respaldado mutuamente, erigiéndose así en la oligarquía que sostenía el régimen. Hasta que ha llegado el momento en que algunas asociaciones han reivindicado sus derechos legítimos usurpados históricamente, y han puesto en un brete el sostenimiento económico tanto de FOCDE como de las propias federaciones regionales, al exigir, como socios de pleno derecho de la entidad, los derechos que les corresponden en consecuencia, entre ellos, el de recibir los servicios directamente de FOCDE y ejercer el propio Derecho de Asociación, que ampara la Constitución en su Art.º 22.

Esta nueva realidad obliga a reaccionar a unos y otros, y cada uno lo hace en defensa y de sus propios intereses. De un lado, el Presidente de FOCDE se enfrenta a una posible pérdida económica importante en el caso de que estas asociaciones decidan abandonar FOCDE, con lo cual se pondría en peligro la viabilidad del propio Campeonato de España. Los presidentes regionales ven peligrar ya no sólo su economía, también su hegemonía sobre las asociaciones de sus respectivas comunidades autónomas. El presidente no lo duda y promueve cambios estatutarios que bajo el falaz pretexto de convertir a las federaciones regionales en socios de FOCDE, de una manera absolutamente incoherente y chapucera, lo que en verdad promueve es un claro ninguneo de éstas, desde la perspectiva histórica de la entidad, al ceder a las pretensiones de dichas asociaciones, contrarias a los estatutos, pero sabedor de que los mismos incurren en ilegalidad. Algunos presidentes regionales reflexionan y reaccionan proponiendo la transformación de FOCDE en una confederación, lo cual implica la exclusión de las asociaciones de la misma, sustentándose así en el poder, que en definitiva, es de lo que se trata en esta pugna.

El resultado de todo este entresijo de despropósitos es que todos andan desorientados, han perdido un rumbo histórico y no saben cómo reaccionar, pero algunos tienen claro que no aceptarán más imposiciones del Presidente, creándose así una situación inédita cuyas consecuencias son imprevisibles.

Entre tanto, circulan cartas reivindicativas por media España de unos y de otros, con acusaciones y desmentidos recíprocos que enervan aún más la situación, evidenciando ya no sólo el malestar referido, también evidencian los graves problemas internos que se viven en algunas federaciones regionales, porque en definitiva, FOCDE ha servido de ejemplo para toda la ornitología española, un mal ejemplo que se traduce en una pésima construcción de todas las estructuras, haciéndonos vivir en una mentira creída a pies juntillas, que desconoce por completo la Ley que nos ampara, los principios democráticos, y el verdadero significado del verbo representar. Así es como nuestros dirigentes, a lo largo de la historia, han gobernado en base a sus criterios exclusivamente personales, sin recabar previamente el criterio de aquellos a los que se supone que representan. Cambiar esa actitud en adelante, es un ejercicio al que deberán habituarse, porque de otro modo, todo se derrumbará en una pseudo democracia insostenible.

En efecto, estoy viendo actuaciones, ya no en el Presidente de FOCDE, que es caso aparte, sino en algunos presidentes regionales, que se están arrogando potestades de “jefe” en lugar de asumir la verdadera representación de sus asociados, e incluso pretendiendo impartir una justicia fuera de sus potestades, ya que se consideran con derecho incluso a intervenir en el funcionamiento interno de sus propios asociados. Esta soberbia impropia de un demócrata, no es sino heredada de la propia soberbia de FOCDE.

La verdad ornitológica, y no me refiero a este modesto blog, se encuentra única y exclusivamente en la Ley Orgánica reguladora del Derecho de Asociación (*LODA); y no me cansaré de pedir una y otra vez, que en lugar de perder tanto tiempo en los foros diciendo tonterías, empleemos ese mismo tiempo en leer dicha ley y en comprender el verdadero significado del Derecho de Asociación, aunque empiezo a pensar que algunos no lo quieren comprender.

Entre todos estos dimes y diretes, un presidente regional en concreto, el Sr. López, anuncia su dimisión en un foro antes incluso de donde debe anunciarla, motivada sin duda por la presión a que se ha visto sometido. Ciertamente, toda su actuación en estos asuntos y muy especialmente la carta que envió a las asociaciones castellano-leonesas están plagadas de desaciertos, y pese a mis desavenencias personales con este señor, admito que me han decepcionado. No obstante, el Sr. López debe comprender como lo comprende cualquier demócrata, que sus postulados pueden no ser compartidos por todos, sin que ello sea causa de que los suyos queden excluidos; en eso se basa precisamente la pluralidad. También debe aceptar, como acepta un verdadero demócrata, que cuando se ostenta un cargo, se acepta también el que los demás puedan ejercer el derecho a la crítica sobre el ejercicio de sus funciones en dicho cargo. Asumir adecuadamente esas críticas, encajarlas y tenerlas en consideración, es precisamente lo que diferencia el talante entre un demócrata y un tirano. En su caso y por lo que percibo, ni cuestiono lo primero y ni considero lo segundo, por contrario creo que su actuación es simplemente pueril, como el niño que se lleva el juguete cuando no se juega con sus reglas, destilando un victimismo que lo que simplemente pretende es el respaldo de los demás. De todas sus manifestaciones, la que más me decepciona es que considere una pérdida de tiempo el asistir a la Asamblea General de FOCDE, porque es allí y no en ningún otro sitio donde debe defender sus ideas (con independencia de que yo no las comparta); y si defender sus ideas, que previamente deben ser consensuadas con sus asociados, a los cuales representa, lo considera una pérdida de tiempo, en efecto, lo consecuente es dimitir del cargo porque su talante no es el correcto.

Pero me llegan rumores de que otros presidentes regionales actuarán de manera similar y no se personarán en la Asamblea General de FOCDE y con ello, poniendo en evidencia una vez más la pésima construcción de FOCDE, en la cual las asociaciones no pintan nada. A estos presidentes regionales yo les digo que si así actúan, estarán incurriendo en irresponsabilidad; que los problemas no se resuelven dándoles la espalda, sino enfrentándose a ellos. Les digo que la FOCDE que todos queremos no es la FOCDE propiedad de D. Jesús Jiménez Cossío, sino una FOCDE democrática y plural, gobernada por todos y para todos. También les digo que si lo que quieren es destruir FOCDE, entonces que no vayan, pero si lo que quieren es transformar FOCDE, entonces deben ir y exponer sus ideas y defenderlas, oponiéndose donde corresponde a cuanto consideren que deben oponerse.

Para poner la guinda a este pastel, una de las asociaciones “rebeldes” referidas anteriormente, hace público en su web ( http://www.ancep.es/ ) que ha emprendido acciones legales contra FOCDE, impugnando todos los acuerdos de su reciente Junta Directiva, así como los estatutos y reglamentos de la entidad, por ser contrarios a lo estipulado por la Ley que nos ampara, habida cuenta de que considera necesaria la intervención de los Tribunales para poner orden en todo este desaguisado.

Con todos estos ingredientes, lo que pueda suceder en la próxima Asamblea General de FOCDE es del todo incierto; y lo único cierto es que FOCDE no puede permitirse una nueva fragmentación, y eso es algo que debe ser tenido en cuenta tanto por el Presidente de la entidad como por los miembros de Junta Directiva, ya que las asociaciones, dado el funcionamiento de la entidad, carecen de cualquier potestad de decisión.

Lo único cierto que se desprende de todo lo sucedido en los últimos años, es que cualquiera que contravenga o se atreva a cuestionar, ejerciendo su libertad de expresión, las actuaciones del presidente, ha sido expulsado de FOCDE. En el pasado lo fueron federaciones enteras, ahora se pretende expulsar a una asociación, e incluso se amenaza con abrir expediente disciplinario a presidentes regionales. Nadie está a salvo y a cualquiera le puede tocar en cualquier momento. La causa de tanto despropósito dimana directamente desde la cúpula, de un presidente antidemocrático que gobierna FOCDE como si de su propia empresa se tratara, y de unos estatutos, redactados por él y aprobados con la negligencia de todos, que son una auténtica barbaridad.

Creo sinceramente que en esta afición sobra soberbia y falta humildad; que en el fondo, todos nosotros tenemos nuestra propia profesión y tal vez seamos unos craks en ellas, pero desde luego no somos juristas ni tenemos conocimientos para legislar, y sin embargo lo hacemos, sin tan siquiera asesorarnos previamente y sin tener claro cuáles son los límites de nuestras potestades. El resultado es el que nos merecemos por soberbios.

En mi opinión, lo mejor que le podría suceder a FOCDE, si es que quiere sobrevivir a la debacle, es que su presidente, habiendo demostrado su ineptitud e incapacidad para gobernar democráticamente la entidad, presentara su dimisión; y en su defecto, habida cuenta de que se aferra al cargo incluso con un proceso electoral amañando, que los actuales apoyos del Presidente reflexionen y decidan entre permanecer fieles e incondicionales a él, o por el contrario piensen en el futuro de la entidad.

Para salvar a FOCDE se impone imperiosamente lo que vengo reivindicando desde hace 4 años y que en estos momentos es una urgencia, y que ahora, dadas las circunstancias, no es otra cosa que nombrar una Comisión Gestora que mantenga el funcionamiento y los servicios de FOCDE a sus asociados, que redacte un borrador de estatutos ajustados a la Ley, y consiguientemente, con asesoramiento legal (a ver si así, algún año no tenemos que modificarlos), y por último, que convoque elecciones de conformidad con esos nuevos estatutos. Aunque tal vez, y dado que algunas personas promueven la transformación de FOCDE en una confederación, sería procedente previamente un debate interno sobre la conveniencia o no de esta propuesta, intentando alcanzar un consenso al respecto en uno u otro sentido.

Para acometer esta ardua e ingrata labor, hacen falta personas ya no sólo capaces, también dispuestas. He aquí el quid de la cuestión y soy de los que piensan que la necesidad obliga. Prueba de ello es que los desahuciados de FOCDE hace tres años, con los que pocas cosas comparto, supieron reponerse, organizarse y funcionar, partiendo de cero y con escasos recursos, cosa digna de alabar, incluso cuando se esté en desacuerdo con sus principios.

*En anteriores artículos se han empleado erróneamente las siglas LORDA para referirse a la Ley Organica reguladora del Derecho de Asociación. En el presente artículo se rectifica y se emplean las siglas correctas (LODA).

viernes, 29 de abril de 2011

Pintar la mona

Ya he confesado en reiteradas ocasiones mi hastío personal por lo que para mí es el detestable mundo de la politicucha ornitológica, en el que no tengo más pretensión que pasar cuanto antes al ostracismo, pero no sin antes dejar al aire la verdad que alguno bien califica de escatológica. Ese hastío es precisamente el que me ha hecho perder la ilusión por todo esto, y el que también me ha vuelto perezoso a la hora de escribir para denunciar cuanto de escatológico tiene esa verdad.

También confieso que, a estas alturas, poco o ningún interés me suscitan los hechos que se sucedan en COE, dedicando todo mi interés a los graves problemas que se suscitan en FOCDE, aún cuando en COE tampoco están exentos de aspectos oscuros que bien merecerían un artículo crítico.

Pero no puedo abstraerme de la realidad y debo priorizar sobre los últimos acontecimientos y las declaraciones que vienen realizando algunos de los dirigentes de FOCDE, tal vez una premonición de que el Presidente pueda perder el control de la entidad, si es que no lo ha perdido ya.

Hoy FOCDE adolece de dos graves problemas; que, aunque ambos tengan una causa común, cual es el talante antidemocrático del Presidente y sus constantes abusos de poder, así como unos Estatutos aberrantes desde cualquier punto de vista; son también diferentes entre sí. El primero de esos problemas lo provoca una asociación, ANCEP, que no está dispuesta a consentirlo por más tiempo y que se ampara en la razón y en la legalidad, en un sistema antidemocrático donde el resto de las asociaciones son privadas de información y se ven abocadas obligatoriamente a delegar sus votos en blanco en sus respectivos presidentes regionales, siendo éstos los que, en definitiva, tienen el verdadero control de la asamblea, por lo que este órgano, que debería ser soberano, se convierte en una pantomima que se limita a ratificar lo acordado previamente por ellos en Junta Directiva, y donde a su vez, éstos son manipulados por el Presidente con pillerías varias, como se viene denunciando reiteradamente en este blog.

El segundo de esos problemas emerge cuando los presidentes regionales, que hasta ahora han sido conniventes con el Presidente de FOCDE, tal vez porque ellos mismos gobiernen igual sus respectivas federaciones y se hayan visto siempre favorecidos por los privilegios del régimen, ahora comprueben como un puñado de asociaciones gallegas, reivindicando un derecho legítimo, lograban que el Presidente, por un exclusivo interés económico, estuviera dispuesto a ningunearlos a ellos mismos. El resultado, se está viendo ahora, es que FOCDE ha estado siempre mal configurada, en un sistema en el que, siendo sus verdaderos dueños las asociaciones, todo el poder recaía sobre los presidentes regionales, capaces que actuar por su propia cuenta en cualquier momento.

Cree el Presidente que el primero de los problemas lo resolverá simplemente expulsando a dicha asociación, convirtiéndose este asunto en prioritario. Pero si bien antes no sufrió temblores para expulsar a federaciones enteras y poderosas, con esta asociación no se ha atrevido a hacerlo en Junta Directiva, pretendiendo diluir cualquier responsabilidad en la Asamblea General. Tampoco se solventará el problema cuando la Asamblea, que como se indica anteriormente es una pantomima controlada por la propia Junta Directiva, acuerde la expulsión de dicha asociación, porque a la postre, lo que se cuestiona en el fondo, es la legitimidad de los propios estatutos de FOCDE, y será un juez quien al final tenga que decidir al respecto, en un procedimiento que sin duda se resolverá dentro del mandato del próximo presidente de FOCDE, que no es otro que el que todos ya sabemos. Sin duda que ANCEP será expulsada de FOCDE, porque lo que defiende no es lo mismo que defienden los presidentes regionales, y aun cuando éstos sean conscientes de dónde reside la razón, antepondrán a ésta sus propios intereses personales. Pero las consecuencias llegarán sin duda y antes de lo deseado, y ya veremos el alcance de las mismas.

Sin embargo, el segundo de los problemas me preocupa aún más, porque puede representar la desintegración inminente de FOCDE, y en tal caso, ya no habrá ni siquiera estatutos que reformar. Las declaraciones de algunos de los dirigentes de FOCDE transpiran sedición y comienzan a anteponer los propios intereses de las federaciones regionales al interés de mantener la unidad en una federación nacional. Algunos, ahora que se ven ninguneados por aquel a quien antes defendieron, cambian el discurso que mantuvieron en el pasado e incurren en aquello que justo antes criticaron. Posiblemente no todos estén de acuerdo con cuanto se viene diciendo o proponiendo, y eso sin duda, generará aún más división interna.

La cuestión es que el mal estar general causado por las actitudes del Presidente de FOCDE, se está traduciendo en que los presidentes regionales empiecen a pensar por sí mismos, en un momento además en el que mantener la unión es imprescindible para subsistir.

Ya vengo anunciando desde hace algún tiempo de la delicada situación del momento, en el que algunas federaciones se plantean su independencia real y adscribirse directamente a COM, arrastrando con ellas a sus asociaciones y desmembrando aún más a FOCDE. Y son precisamente aquellas federaciones donde emergen nuevos dirigentes, ávidos de protagonismo, y que en algún momento nos hicieron albergar la esperanza de cambios, y que sin embargo actúan en reivindicación de su propia parcelita de poder dentro de la ornitología nacional.

Este panorama no pasa inadvertido a los dirigentes de COE, siempre expectantes ante la situación, y el Sr. Díaz, “perro viejo” en estas lides, conoce perfectamente el viejo refrán de “a río revuelto, ganancia de pescadores”, y no duda un instante en tirarse al antes charcal para lanzar su cebo, y a buen seguro que algún pez picará.

Henchido por las vanaglorias recibidas, se erige en “salvador de la patria” aquel que acertadamente llaman el “tapado”, porque por mucho que lo disimule, sus pretensiones son manifiestas. El tapado, que no es otro que el Sr. López Casas, descubre por fin, ahora que alcanzó el ilustre cargo de presidente regional, que el modelo a seguir es el confederacional y lo que describe en su proyecto no es otra cosa que la actual COE.

Afirma el Sr. López además, que otras federaciones, y da los nombres de las mismas, respaldan su proyecto. Y la primera duda que me surge ante esto, dando por supuesto que fuera cierto, sería: ¿a quien se encomendaron esos presidentes regionales para tal decisión? Aún recuerdo como durante el proceso de ruptura, los dirigentes de COE hacían público que contarían con no sé cuántas federaciones, como la extremeña, la canaria, la aragonesa, etc. que se unirían a sus filas, y recuerdo cómo los presidentes de las mismas fueron criticados por no tener en consideración siquiera, el consultar a sus propias asociaciones. ¿Pero qué estamos haciendo ahora? ¿Pero es que acaso los presidentes regionales se han vuelto locos, si es que fueron cuerdos alguna vez?

Pero el Sr. López, sin encomendarse a nadie, incluso se atreve a proponer y organizar una macro reunión con el cometido de fusionar a las dos entidades, FOCDE y COE, a cuyo hijo ya incluso pone el nombre de COCDE. Al final, el que se volverá loco con tanta barbaridad seré yo mismo, pues no comprendo absolutamente nada, ya que resulta que en la pasada reunión de Junta Directiva de FOCDE, donde el novato se bautizaba, ya propuso a sus compañeros unificar servicios con COE, y todas y cada una de sus propuestas fueron rechazadas por sus propios compañeros; y resulta que ahora, esos mismos compañeros respaldan, nada más y nada menos, que la fusión. ¡Vivir para ver! Sólo puedo explicarme todo esto bajo la premisa de que a alguien se le ha subido el carguito a la cabeza hasta perder por completo la pinza.

Vamos a ver si somos capaces de poner las cosas en su sitio y aportar un poco de cordura al asunto. Si se trata, como se ha dicho, de fusionar FOCDE y COE, son estas entidades las que previamente tienen que decidirlo. En el caso de FOCDE, esta decisión debe ser tomada por su Asamblea General, y en caso de aprobarse, el único legitimado para representarla es su representante legal, que no es otro que el Presidente de la entidad. Estamos de acuerdo ¿verdad?

Pero si lo que se pretende es que las federaciones regionales intervengan de manera individual y soberana, a lo cual tienen derecho, entonces son estas entidades las que deberán resolverlo igualmente en su fuero interno y ser representadas por sus legítimos representantes, en cuyo caso ya no se hablaría de fusión, sino de integración de las mismas en algo que ya está inventado, y dejémonos de chorradas de nombrecitos y anagramas.

Lo malo de esta situación es la delicadeza del asunto, y una federación sólida pero mal construida, como es FOCDE, no soportaría más bajas sin perder su entidad y liderazgo, viéndose imposibilitada en tal caso de mantener sus actuales servicios. La mala gestión del Presidente, su talante y actitudes, son los que han provocado esta situación. FOCDE ha sido construida comprando voluntades con carguitos y con prebendas, y al final será víctima de estos errores. Ya no sirve ganar una votación con las argucias que sean, pues todo se irá al garete en el momento en que, asociaciones o federaciones enteras abandonen la entidad. Es justa recompensa a tan nefasta gestión y es justo lo que todos mereceremos por nuestra connivencia.

Existen muchas formas de organizar la ornitología nacional, pero en todas ellas deben cumplirse los preceptos de la ley que nos regula, porque de otro modo están abocadas al fracaso. Eso implica un respeto por la pluraridad y por una concepción amplia del sentido del asociacionismo, donde deben coexistir organizaciones de diferentes ámbitos y donde nadie pueda ejercer el monopolio de nada, y estas premisas básicas están siendo obviadas en todo esto.

AVIORNIS puede ser un ejemplo de asociación de ámbito nacional, donde los socios son los propios criadores; FOE es el ejemplo de federación nacional, donde los socios son las asociaciones; COE sería el ejemplo de confederación nacional, donde los socios son las federaciones. Todos ellos desarrollan sus actividades y ofrecen sus servicios a sus asociados. Decidir entre estos modelos y entre las ventajas y desventajas de cada uno de ellos, depende de cada cual, porque todos son legítimos y válidos, dependiendo su eficiencia ya no sólo del propio sistema en sí, sino también de la capacidad y talante de sus dirigentes, así como de los mecanismos de control que se establezcan sobre éstos.

Como veréis no he puesto como ejemplo de federación nacional a FOCDE, porque es tal la chapuza que se tiene montada en ella, que su funcionamiento se corresponde más con un híbrido entre federación y confederación, que entre otras cosas la dejan fuera de los preceptos de la ley que nos regula.

En todo este asunto, si bien ANCEP ha defendido siempre la democratización y la buena gestión de FOCDE, como modelo de federación nacional, el verdadero peligro, como estamos viendo, proviene de los propios presidentes regionales, y mucho me temo y me entristece decirlo, que FOCDE tenga los días contados, o que, en el mejor de los casos, quede reducida de tal manera que pierda cualquier protagonismo. Mucho me temo, tal y como están las cosas, que la próxima asamblea general termine como el rosario de la aurora.

El Sr. Cossío, quien desperdició la oportunidad de despedirse cubierto de honores y en olor de multitudes, pasará a los anales de la historia como el presidente que causó la ruptura ornitológica y, o mucho me equivoco, o también esa historia lo incluirá como el presidente que destruyó a la propia FOCDE.

Lo triste de todo esto es que miro a mi alrededor y no veo a nadie tan siquiera capacitado para sucederle; eso sí, mucha gente dispuesta a pintar la mona, pero de currar, de verdad, en los muchos asuntos que requiere una federación, ya hemos hablado bastante.

lunes, 18 de abril de 2011

Habemus Presidente

Nadie se atrevió a apostar, ni tan siquiera diez contra uno, porque el presidente de FOCDE cumpliera su palabra dada de no volverse a presentar a las elecciones, ni tampoco porque cumpliera su palabra dada a las asociaciones gallegas. Y tal vez nadie se haya atrevido a apostar en mi contra porque, a estas alturas, ya nadie crea en la palabra del presidente, y todo el mundo diera por sentado que, a pesar de su palabra en contra, sí se presentaría.

Pero aún quedaba otro misterio por resolver, habida cuenta de que era vox populi que el actual vicepresidente se apartaría de este detestable mundo político-pajarero. El misterio, guardado celosamente, como si de un asunto de seguridad del nacional se tratarse, no era otro que el nombre de la persona que, designado por el presidente, lo sustituiría.

Pues bien, todo quedó aclarado cuando las asociaciones adscritas a FOCDE recibimos una carta de la Comisión Electoral, proclamando la candidatura única del actual presidente y la configuración de su nuevo equipo. Al pronto, al abrir la carta, descubrí en su interior unos sobrecillos ridículos y pensé, “esto es una invitación para alguna comunión, y estos sobrecillos son para la dádiva”. Pero no, luego descubrí unos papelillos recortados a tijerilla en los que ponía “Jesús Jiménez Cossío” y “en blanco”; y rápidamente deduje que se trataba del sistema más cutre que jamás haya visto de realizar un proceso electoral. ¡Con lo fácil que hubiera sido votar en un único formulario en el que se presentasen todas las opciones de votación!, que no son otras que: a favor, en contra, o abstención.

Posteriormente me dispuse a leer la carta y descubro que el actual secretario, el Sr Rabadán, era ascendido al cargo de vicepresidente, y que el suyo era ocupado por D. Francisco Mompean Mirete. Al pronto me pregunté: ¿quién es este señor?; pero reparé en que se trataba de la persona que ayudaba al Sr. Rabadán en los preparativos del Campeonato de España, al igual que otros muchos que también lo hacen. Se trata pues de un prefecto desconocido, lo cual no excluye que pueda reunir las condiciones deseables para la ostentación del cargo; pero sin duda que su designación delata la soledad del presidente, y que éste considera incapacitados a otros dirigentes mucho más implicados en la política de la entidad que este señor; aunque en definitiva, de lo que se trata y como todos sabemos, es de rellenar protocolariamente unos puestos para formalizar la candidatura.

Pero todo esto no queda sino en anécdota, pues lo verdaderamente importante es otra cosa, y es el hecho de que sólo existan dos posibles opciones en la votación: o votar la candidatura de Jesús Jiménez, o votar en blanco. ¿Pero dónde está la opción de oponerse a dicha candidatura y expresar el desacuerdo con la misma? ¿Es que no existe la posibilidad de votar NO? Pues efectivamente así es, y al igual que en los comicios del franquismo, o votas a Paco, o votas a Paco.

Haciendo un esfuerzo por querer pensar bien, podría tratarse de un error cometido por el Comité Electoral, pero… conociendo como conozco el funcionamiento interno de FOCDE y de sus órganos, donde todo es supervisado y aprobado por el presidente, dicho posible error queda descartado. Resulta obvio, a pocas luces que se tengan, que semejante insulto a la inteligencia representa una coacción a una posible opción de votación, que ilegitima e invalida todo el proceso electoral.

Aturdido por semejante tropelía, me dispuse a buscar en los estatutos y reglamentos de la entidad lo estipulado por ellos, no sin temor a encontrarme cualquier barbaridad como es habitual. Mis temores eran fundados y efectivamente encontré una nueva barbaridad que viene a demostrar que sus “padres” no sabían ni donde tenían la mano derecha, pero que, en cualquier caso, aportaban cierta luz al asunto, pues en ellos se contempla la posibilidad de que a las elecciones concurra una única candidatura, y cómo debe procederse en tal caso:

R.R.I.:109.2.- Cuando hubiera una sola candidatura, tendrá que obtener mayoría absoluta para ser elegida. En caso de no producirse ésta, tendrá que haber una segunda votación, teniendo que obtener más votos a favor que en contra. En este caso, la votación será secreta y a criterio de los presentes con derecho a voto, y con tantos votos como representen.

La chorrada de este artículo estriba en que establece un precepto, el de obtener mayoría absoluta para ser elegido, (obtener más votos a favor que la suma de los votos en contra y las abstenciones); que si no se cumple, se desestima en favor de la mayoría simple (más votos a favor que en contra) en una segunda votación. Luego entonces, ¿qué sentido tiene el primer precepto?, pues bastaría con darse el segundo desde el principio, es decir, en una única votación. Además de esto, resulta imposible para una asociación que envíe su voto (tal y como se nos ha enviado) a través de una delegación de voto, el participar en una segunda votación, en la que, según el artículo, sólo podrán ejercer el derecho a voto los presentes y las asociaciones que hayan delegado el voto en blanco en alguno de los mismos.

Al margen de esta incongruencia, la luz deviene del hecho de que el Reglamento contempla la posibilidad de una única candidatura, y además exige obtener más votos a favor que en contra, por lo que estipula, como no puede ser de otro modo, el que los electores puedan oponerse a dicha candidatura.

Se deduce pues, y como decimos en lenguaje coloquial, que el Comité Electoral, con el “preceptivo” visto bueno del presidente, se ha pasado por el arco del triunfo este artículo, que es de aplicación por tratarse de candidatura única, al privar a los electores de poder emitir un voto contrario a dicha candidatura. Al mismo tiempo, tal y como se nos han enviado los votos, donde tenemos que introducir en un sobre la papeleta, SI o en Blanco, junto con la credencial de la asociación, no podrá realizarse, llegado el caso, una segunda votación, pues las asociaciones no estarán presentes en la misma.

Estas argucias, impropias de un verdadero demócrata pero propias de quien sabe que los memos que nos representan, ni conocen la normativa ni se enteran de nada, sólo persiguen una votación sin oposición, en la que no pueda evidenciarse el malestar general que actualmente se vive en FOCDE, y en donde se contabilicen los votos a favor sin la oposición de los votos en contra, habida cuenta de que el voto en blanco no se contabiliza en ninguno de los sentidos, por lo que, sea cual sea el resultado de la votación, habemus presidente. ¡Larga vida al Presidente! (¿o era al César?).

Lo triste es que, leyendo algunos foros, algunos directivos de FOCDE se manifiesten sobre arreglar el mundo ornitológico con argumentaciones más propias de un debate sobre el sexo de los ángeles, y sin embargo callen ante hechos de esta gravedad. El silencio por sí mismo inculpa también al propio presidente de FOCDE, dando por buena la actuación del Comité Electoral. No se me ocurre nada que pueda ser más grave en un sistema democrático que un procedimiento electoral amañado, y nadie que se llame demócrata debería de participar en él. La próxima asamblea, debería de suspender este proceso electoral y cesar al Comité Electoral, como también cesar al propio presidente; pero esto, en nuestro querido país ornitológico, es pura ciencia ficción.

viernes, 1 de abril de 2011

Según lo previsto, 2ª parte.

En ocasiones, cuando uno se debe, en primer lugar, al colectivo que representa, debe guardar silencio prudencial para no perjudicar los intereses de ese colectivo, máxime cuando se esperan acontecimientos importantes. Por esta razón no se abordan en este blog, de momento, ciertos aspectos sucedidos en la pasada reunión de Junta Directiva de FOCDE. Sin embargo, eso no es obstáculo para analizar otras cuestiones, que ya son redundantes ya no sólo en este blog, sino en la historia reciente de nuestra federación.

En efecto, uno comprueba que cuanto se viene denunciando en este blog en los últimos tiempos no es más que lo que viene sucediendo en nuestra federación durante los últimos 10 años, o sea, durante el mandato del actual presidente. Actuaciones que en su día fueron causa de la ruptura ornitológica que actualmente vivimos y que se repiten en los días actuales, sin que nada se haya aprendido de los errores del pasado, que tan nefastas consecuencias repercutieron.

No sería correcto ni justo, imputar la responsabilidad a una única persona por proponer dichas actuaciones, sino que ésta tiene que extenderse además a todos aquellos que dieron su necesario apoyo para su aprobación y ejecución. Hablar hoy de la disolución del Colegio de Jueces o de la expulsión de las federaciones “rebeldes” resulta anacrónico, pero en definitiva es exactamente lo mismo que viene sucediendo en la actualidad, y no es otra cosa que un abuso arbitrario del cargo y un pisoteo constante de la legalidad y de la propia normativa de la entidad. Cosa distinta es si los perjudicados de entonces obraran correctamente o no, ante los atropellos producidos, lo cual y sin duda, les hizo perder cualquier razón.

De vuelta a la actualidad, en la pasada reunión de la Junta Directiva de FOCDE, los directivos ya no pueden alegar el haber sido engañados ni manipulados, aunque lo fueron, porque estaban advertidos; ni tampoco pueden alegar ignorancia o desconocimiento, porque igualmente habían sido informados sobre sus potestades, ya no sólo por medio de este blog, que leen la mayoría de ellos, sino de manera oficial, al darse lectura de la impugnación de ANCEP a la normativa de anillas en la propia asamblea de la entidad, celebrada el pasado año, en la que se denunciaban todas las irregularidades cometidas. A estas alturas sólo cabe imputar su actuación a otras causas, aplicables particularmente a cada caso. Para algunos esa causa será la necedad, ya que algunos directivos lo son por el simple hecho de que ostentan esos cargos porque nadie más quiera ostentarlos, sin que reúnan unos requisitos personales mínimos para ejercerlos; ante éstos sólo cabe benevolencia. Pero otros no pueden ser incluidos en este grupo y su actuación sólo puede ser justificada desde un talante de falso demócrata, connivente con el régimen en las formas, y en defensa de sus propios intereses. A estos últimos va dirigido este artículo.

En efecto, tal vez por negligencia, desconocieran el verdadero alcance de sus facultades cuando disolvieron en Junta Directiva el anterior Colegio de Jueces, o cuando acordaron la encubierta expulsión de las asociaciones adscritas a las federaciones rebeldes, al privarlas de sus derechos, entre ellos el de presentar una posible candidatura a la Presidencia semanas después de la misma. Pero ese desconocimiento de entonces ya no es excusa hoy, y en la pasada reunión de Junta Directiva, sus miembros se prestaron una vez más a dar su apoyo a propuestas que escapaban a sus facultades, como por ejemplo, modificar los servicios de la federación o incluso sus estatutos, asuntos de potestad exclusiva de la Asamblea General.

El presidente, dentro de su torpeza en el gobierno de la entidad, es especialmente hábil a la hora de manipular voluntades, y conjuga frases falaces que consiguen engañar a quienes, de otro lado, están predispuestos a dejarse engañar. Así, construye frases de significado incoherente, presentes incluso en los propios estatutos que él mismo redactó, y que los directivos dan por buenas, accediendo así a sus pretensiones. Podría pensarse que fuera el propio presidente el que ignorase el significado de sus propias palabras (como así es y se desprende de muchos de sus escritos y expresiones, delatando una insuficiente formación), pero en este caso concreto, sus actuaciones revelan lo contrario, como veremos a continuación.

Hoy, como a los niños de parvulario y como si de un episodio de Barrio Sésamo se tratase, voy a explicarles el significado de la palabra “ratificar”, una palabra omnipresente en los estatutos de FOCDE y trasladada al lenguaje coloquial de sus directivos, que se emplea erróneamente porque así se ha inducido intencionadamente, y que se ha convertido en una herramienta de usurpación de poder a la Asamblea General.

La palabra ratificar, y podéis consultarlo en cualquier diccionario, significa apoyar, respaldar o adherirse a un escrito o a un acto; y un acto es una acción consumada, cuyos efectos ya se han producido. Por poner un ejemplo, la Junta Directiva de FOCDE podría acordar, por razones de extrema y justificada gravedad y urgencia, solicitar un crédito a una entidad financiera para cubrir una necesidad económica, que incluso hiciera peligrar, de manera manifiesta, el funcionamiento de la entidad; ese acuerdo, siempre excepcional, tiene efectos y vincula a FOCDE con la entidad financiera. La Junta Directiva, asumiendo su responsabilidad, debería, a posteriori, dar explicaciones de dicho acuerdo a la Asamblea General y someterlo a su ratificación, sin que ésta fuera ya vinculante a efectos del acuerdo en sí, sino a efectos de recabar el respaldo o no de dicho acuerdo. La Asamblea podrá ratificarlo o no, en función de si dicho acuerdo está suficientemente justificado, y en el caso de no ratificarlo, los miembros de Junta Directiva que lo apoyaron deberían dimitir en el acto, por coherencia democrática, aunque la palabra dimisión no parece incluirse en el vocabulario de nuestros directivos.

Este es el verdadero significado de la palabra ratificar, la cual sólo debería de emplearse en casos muy excepcionales, en donde fuera necesaria una decisión de la Junta Directiva urgente y fuera de sus potestades, para salvaguardar los intereses de la entidad, sometiéndose después a la aprobación de dicho acto ante la Asamblea General.

Pero no es así como se gobierna FOCDE, y sus estatutos y la Junta Directiva la emplean desvirtuando su significado para justificar usurpaciones a la Asamblea General, atribuyéndose potestades de ésta. Claro que, para no hacerlo muy evidente, se juega con el significado de esta palabra diciendo cosas como “esto deberá luego de ratificarse en la Asamblea”, dando incluso por hecho que así sucederá.

Como se ha dicho en anteriores ocasiones, la Junta Directiva debería de proponer estos asuntos a la Asamblea, pero nunca aprobar ni alcanzar acuerdos al respecto de ellos como se viene haciendo, incluso con aplicación con carácter retroactivo, algo aberrante desde cualquier punto de vista. La cosa parecía haber quedado clara en la anterior asamblea, dando lectura y discutiendo la impugnación presentada por ANCEP, pero parece ser que los directivos presentes en dicha asamblea se pasan por el arco del triunfo, una vez más, ya no lo reprochado en aquella asamblea, sino la propia normativa de FOCDE. Así se demuestra una vez más al modificar un servicio de FOCDE en Junta Directiva, como el servicio de anillas, cuyas modificaciones ya han sido aplicadas y puestas en vigor para la próxima petición de anillas, lo cual demuestra que el Presidente no ignora el verdadero significado de la palabra ratificar, y que no es vinculante el hecho de que la asamblea lo haga para que lo acordado tenga “validez” interna, con independencia de que carezca de ella ante cualquier tribunal.

El presidente también propuso a la Junta Directiva la modificación de los estatutos de FOCDE, y los miembros de la misma se pronunciaron al respecto, aprobando unas sí y otras no, alcanzando acuerdos, una vez más, fuera de sus potestades, bajo el falaz pretexto de someterlo luego a la ratificación de la asamblea. Cuando uno analiza las modificaciones aprobadas y las rechazadas, fácilmente se deduce que se actuó única y exclusivamente bajo la conveniencia o no, para sus propios intereses, pues se rechazaron aquellas que, de alguna forma, los hacía sentirse ninguneados en sus potestades hacia sus propias asociaciones.

Por último, algunos de los presentes formularon propuestas en representación de sus respectivas federaciones, sin que tales propuestas dimanen ni hayan sido sometidas a la aprobación de los integrantes de dichas federaciones, arrogándose una vez más potestades, en este caso de representación, que no les corresponden, pues se trata de propuestas realizadas exclusivamente a título personal.

En definitiva, todo lo sucedido y las circunstancias concurrentes en dicha reunión de Junta Directiva, pone en evidencia una vez más, no sólo la incompetencia e ineptitud de nuestros dirigentes, sino también un talante de absoluto desprecio hacia la propia normativa de FOCDE, atribuyéndose potestades que sólo corresponden a la Asamblea General, así como un absoluto desprecio por los principios democráticos, donde las asociaciones, que son los verdaderos dueños de FOCDE, son ninguneadas una y otra vez, reduciendo a la Asamblea General a una simple pantomima, en lugar de ser el verdadero órgano soberano de la entidad, donde deben debatirse y alcanzarse los acuerdos, los cuales luego deben ser ejecutados por los órganos de gobierno, que para eso están, y no al revés como se viene funcionando.

¿Y luego se llaman demócratas? Pues como dice el refrán: “obras son amores, que no buenas razones”

Con dirigentes tan nefastos y negligentes, que demuestran una vez tras otra que no tienen ni idea de cómo se gestiona una asociación, los dirigentes de COE sólo deben mantenerse en la línea de discreción actual y esperar, porque nuestro cadáver no tardará en pasar por delante de su puerta.

Uno ya siente pudor y vergüenza ajena al denunciar tanto despropósito, e impotencia a la hora de intentar dar un giro a esta situación que reconduzca a FOCDE a ser ejemplar, especialmente en dos pilares fundamentales que siempre sostuve como imprescindibles para ser realmente competitivos: 1.- promover los principios democráticos, y 2.- proveer a los socios de los mejores servicios al menor coste posible; en lo uno como en lo otro FOCDE sigue suspendiendo, y lejos de acercarse al aprobado, vamos en dirección contraria y ya ocupa el muy deficiente.

Lo dicho a lo largo de este artículo es independiente, una vez más, del afecto o desafecto personal que pueda sentir por cada uno de nuestros dirigentes, pues en definitiva, lo que se critica de manera legítima, es el ejercicio que hacen del cargo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Según lo previsto.

Tal vez algunos de nosotros albergábamos una vaga esperanza de que la reunión de Junta Directiva de FOCDE celebrada el pasado fin de semana en Talavera, representara un punto de inflexión en el devenir de esta entidad; tal vez con la esperanza de que la sabia nueva que en ella concurría pudiera ser algo más reivindicativa que sus antecesores, o tal vez con la esperanza de que llevaran los ojos más abiertos; pero al final, una vez más se comprueba que todo sigue igual y que en nada han cambiado las cosas.

Como siempre, el Presidente se hizo dueño del ruedo y fue dando pica a cada uno de los morlacos, hasta dejarlos bien templados, administrando la suerte de espada a todos y cada uno de ellos. Tal vez la diferencia consista en que, mientras el primero se prepara a conciencia estas reuniones, los segundos acudan a la misma con el simple talante de reunirse con los amigos en un fin de semana lúdico; o tal vez, sencillamente no den para más y nada más se les pueda pedir; o quién sabe si la verdadera razón no radique en la comodidad de que todo se les resuelva y rehúsen hacer frente a las responsabilidades implícitas a su cargo y sólo se queden con la ostentación del mismo. En definitiva, cada persona es un mundo y no se puede generalizar, y no deben realizarse juicios personales sobre nadie. Lo cierto es que, pese a todo cuanto se dice previamente en los foros, se comprueba que, a la hora de la verdad, todo queda en agua de borrajas, perpetuando una situación que a mí, personalmente, sólo me produce vergüenza.

Estoy seguro de que, a toro pasado, cuando los directivos de FOCDE reflexionen sobre lo sucedido, se darán cuenta una vez más de que la reunión estuvo perfectamente orquestada para no darles tiempo a pensar ni a reaccionar, y que en poco pueden sentirse orgullosos de la manera en que, una vez más, han ejercido su función.

De toda esta reflexión sólo cabe excluir a un miembro de Junta Directiva, el Presidente del Colegio de Jueces, quien no pudo comparecer a la misma y delegó su voto en otro asistente, absteniéndose de votar en todos los puntos por carecer de información suficiente. Parece ser que esta circunstancia no fue impedimento para los demás miembros, a quienes para votar les fue suficiente con las explicaciones dadas in situ por el Presidente de FOCDE. A ellos, les recomiendo la lectura del artículo “Secuestro de información”, publicado recientemente en este blog.

Otros que tampoco pudieron asistir, volvieron a incurrir en la mala costumbre de delegar el voto, no en cualquier otro asistente, sino en el mismísimo Presidente, concentrando una vez más el poder en una única persona. A la vista de la información recibida, claro está que el voto sólo pudo delegarse en blanco, tal vez confiando en el criterio del Presidente, o tal vez para seguir sintiéndose bien considerados en FOCDE, aunque tal vez confundan Presidente con FOCDE, y tal vez por ello sean bien considerados por el Presidente, pero tal vez no lo sean tanto por FOCDE, pues si bien el Presidente representa a FOCDE, éste no es FOCDE.

La reunión comenzó con el primer punto del orden del día, titulado: “Informe del Presidente”. Y se suponía y cabía esperar, ante este título, que el punto versase sobre el desarrollo de las actividades de la federación, sobre las gestiones realizadas para dar cumplimiento a los acuerdos asamblearios, o sobre cualquier otra circunstancia que durante el año hubiera surgido y que pudiera ser relevante para el funcionamiento de la federación. Pero no fue así y este primer punto del orden del día se convirtió en una disertación del Presidente sobre las diferentes intervenciones de unos y otros en los foros, cosa ya habitual en las reuniones de los órganos de FOCDE. Toda la tarde del sábado fue dedicado a este asunto, y según parece, el Presidente repartió a diestro y siniestro, dejando a unos y a otros bien suavitos para el día siguiente.

A este respecto, he seguido atentamente las declaraciones de miembros de Junta Directiva en los foros, y lo único que he observado en dichas intervenciones es que éstos han ejercido su derecho a la libertad de expresión legítimamente, sin prejuicio de que, a título personal, considere que, implícito a su condición, no sea prudente hacerlo. Por igual, si el Presidente se hubiera sentido perjudicado de alguna manera, estaría legitimado para defenderse, bien respondiendo por el mismo medio, cosa que yo no aprobaría, bien reclamando al titular del foro la rectificación oportuna. Pero si su deseo es simplemente rebatir las opiniones de los intervinientes y no desea intervenir directamente en el foro, siempre queda la opción de dirigirse personalmente al autor de dichas opiniones. Lo que en manera alguna es admisible es que un órgano de gobierno de FOCDE se convierta en el marco de tales discusiones, sencillamente porque allí se va a legislar y porque su estancia es pagada por los socios de FOCDE para que cumplan con este cometido.

Y yo me pregunto, ¿es que no se les cae la cara de vergüenza, tanto al Presidente como a los directivos, al primero como autor y a los segundos por consentirlo, que el dinero de FOCDE se malgaste para que ellos se dediquen a cotillear sobre los foros? Es como si el Presidente del Gobierno se dedicase en el Congreso de los Disputados a reprochar las declaraciones de los parlamentarios ante los medios de comunicación.

Habida cuenta de que esta cuestión ya ha sido reprochada donde corresponde y se sigue reincidiendo en ella sin consecuencias, pues es de suponer que nada cambiará en el futuro, cuando para atajarla, simplemente bastaría con que los asistentes se levantaran de la mesa.

Dentro de todo este desaguisado, el Presidente, bien preparado para la ocasión, también defendió la legalidad de los estatutos de FOCDE frente a las acusaciones de ser contrarios a la Ley Reguladora del Derecho de Asociación, y para ello fue provisto de dos informes emitidos por dos abogados, solicitados por él, que así lo manifestaban, ante los cuales, los miembros de Junta Directiva no supieron reaccionar, pese a que el hecho era previsible. A este respecto caben varias reflexiones.

Como el mismo Presidente me manifestó personalmente, yo podría conseguir informes en un sentido como él en el contrario, y todo depende de cómo se pida ese informe, y de las ganas que tenga el abogado de captar un nuevo caso, porque, en definitiva, los abogados viven de los pleitos.

Si de una manera genérica se pide a un abogado que supervise si en los estatutos de FOCDE se cumplen los requisitos legales exigidos para la inscripción de la asociación, efectivamente los estatutos de FOCDE cumplen estos requisitos, y prueba de ello es que fueron inscritos en el Registro competente. Lo cual no prueba nada más, y seguramente, en este sentido se manifestaran los abogados del Sr. Jiménez, eludiendo profundizar en el contenido de los mismos.

Ahora bien, ¿dichos informes entran en el fondo del asunto y se pronuncian sobre si dichos estatutos vulneran derechos fundamentales, como el propio derecho de asociación? Porque ese es el quid de la cuestión y lo que determinaría si esos estatutos están o no ajustados a derecho. Obviamente, yo también estoy asesorado por un abogado, quien sí ha entrado en el fondo de esta cuestión.

Resulta obvio que el Presidente sabe perfectamente cómo hacer las cosas y cómo manipular las voluntades para conseguir sus fines y sustentarse en el poder, imponiendo siempre su criterio ante personas que carecen de facultades para rebatirlo, lo cual no debe ser entendido como un reproche hacia ellos.

Cualquiera simplemente un poco avispado, podría haber preguntado al Presidente si fueron estos mismos abogados los que le asesoraron en el caso COM-E, y si fueron ellos los que también emitieron el informe que presentó en aquella ocasión para inducirlos a presentar la denuncia. ¡Menuda tomadura de pelo la de aquella ocasión!, porque el Presidente era perfecto conocedor de que aquel pleito estaba perdido de antemano, pero lo utilizó para ganar tiempo y hacer creer a todo el mundo que le sería devuelto el sillón, y para que permanecieran todos a su vera, apoyándolo incondicionalmente.

En verdad que los abogados todo lo más que pueden hacer en estos casos es emitir su opinión, más o menos desviada a favor del solicitante o incluso interesada, manifestándose sólo en los aspectos que puedan interesar y eludiendo analizar los que no puedan interesar; porque en definitiva, los abogados van a cobrar igual, se gane o se pierda. Como ya dije en anteriores ocasiones, sólo compete al juez dictaminar a estos respectos; lo malo es que cuando un juez habla también se producen consecuencias, y por eso es importante evitar el tener que recurrir a ellos, reservándolos sólo como último recurso.

Existe otra forma de esclarecer estos asuntos con absoluta fiabilidad sin necesidad de recurrir a la justicia, y es consultando la jurisprudencia; es decir, recabando sentencias firmes que se hayan producido en casos similares, y así sabremos cómo se pronuncian los jueces. Y justo eso es lo que hice con el presidente de FOCDE, aportarle una sentencia del mismísimo Tribunal Constitucional, donde se juzga un caso de vulneración del derecho de asociación, en este caso especialmente relevante por tratarse de un funcionario público que era obligado a pertenecer a un Colegio Oficial, y en donde se comprueban, en los razonamientos jurídicos, los argumentos esgrimidos por el Tribunal, perfectamente aplicables al caso que nos ocupa. Pero tal sentencia, claro está, no fue presentada por el Presidente de FOCDE ante la Junta Directiva.

Lo cierto de todo esto es que el Presidente no ignora que los estatutos de FOCDE contravienen el Derecho de Asociación y multitud de otros preceptos de la Ley de Asociación, aunque lo oculte. Simplemente juega con el tiempo, y tal y como me manifestó, cuando se produzca una sentencia en este sentido, podrían pasar cuatro años, y luego la recurriría consiguiendo una nueva demora que podría prolongarse otro tanto; tiempo suficiente para perpetuarse en el poder y seguir eliminando a las únicas personas capaces de rebatirlo y desautorizarlo.

La prueba inequívoca de ello es que ahora, en previsión de lo que pueda venir, se apresure a realizar modificaciones estatutarias para que las asociaciones tengan trato directo con FOCDE y para que las federaciones regionales sean socios de FOCDE, añadiendo una nueva chapuza más a todo este desaguisado. Pero claro está y como no podía ser de otro modo, esas modificaciones se presentan a la Junta Directiva ya hechas y redactadas por él, en lugar de proponer que sea la asamblea la que nombre un comité para ese fin, pues si los estatutos de FOCDE fueran redactados por un Comité, asesorado legalmente, él perdería sin duda todos los privilegios y poderes otorgados hasta ahora. Inadmisiblemente, los miembros de Junta Directiva no tuvieron acceso a dichas modificaciones hasta la noche del sábado, bajo el triste pretexto de que no fueran publicadas en los foros. Resulta evidente que los miembros de Junta Directiva abordaron esas modificaciones, comprendidas en más de veinte folios, sin apenas leerlas por encima, sin reflexionar, sin asesorarse, sin debate, y sin consensuar la decisión con sus asociados. Increíble que así se obre, increíble que se participe de ello, y más increíble que se consienta.

¿No querían nuestros directivos una reforma global de estatutos? Pues ya la tienen, y no les ha costado ningún esfuerzo, no han tenido ni que molestarse en pensar, porque el Presidente se los ha servido ya cocinados y ahora sólo tienen que aprobarlos diciendo sí una vez más. En fin, que esto sigue funcionando como siempre, donde el pastor ofrece azucarillos a la burranca para que ésta no se salga de la vereda.

La Junta Directiva dio para mucho más, aunque por el momento me reservaré gran parte de la información. Seguramente y ante las críticas recibidas en anteriores ocasiones, sus miembros tenían clara su voluntad de no participar en asuntos de potestad exclusiva de la asamblea general, pero una vez más fueron inducidos e incurrieron en ello, dando muestras de su incapacidad para ejercer el cargo, cosa que tengo que manifestar con independencia del afecto que por muchos de ellos pueda sentir, aunque me extenderé más sobre esto en otra ocasión.

Pero en algo no le salieron las cuentas al Presidente, pues la problemática de Galicia no se resolvió como él hubiera deseado, ante la reivindicación de algunas asociaciones gallegas de disponer de servicios de FOCDE directamente y causando baja en dicha federación regional. La expectativa ahora se centra sobre si el Presidente cumplirá o no su palabra de honor dada a dichas asociaciones, de la cual soy testigo, consistente en no presentarse a las próximas elecciones en caso de que no se aprobasen sus propuestas a este respecto, pues según palabras textuales: “FOCDE no puede permitirse económicamente más bajas, y si estas asociaciones se marchan, FOCDE es inviable económicamente, y en tal caso, no me interesa ser Presidente de FOCDE”

La pregunta es: ¿cumplirá el Presidente de FOCDE su palabra dada y no se presentará a las próximas elecciones? Pues teniendo en cuenta que en anteriores ocasiones tampoco cumplió su palabra, y conociendo como conozco al presidente, me atrevería a apostar diez contra uno a que sí se presentará, a que será el único candidato, y a que saldrá elegido presidente por otros cuatro años; eso si a estas alturas no se le ocurre a algún iluminado nombrarlo presidente vitalicio.

Posiblemente, el futuro de FOCDE dependa muy directamente de lo sucedido en esta reunión de Junta Directiva, tal vez de una manera histórica, y no habrá más responsables que sus propios protagonistas, a los que dedico un artículo de la Ley de Asociación, para que comprendan que eso de ser presidente de algo, aunque sea de una asociación de pajaritos, es algo que puede quedar muy bien y que a algunos les sirva para sentirse muy importantes, pero que también lleva implícitas sus propias responsabilidades, y que deben cumplir con ellas:

Art.15.3.- Los miembros o titulares de los órganos de gobierno y representación, y las demás personas que obren en representación de la asociación, responderán ante ésta, ante los asociados y ante terceros por los daños causados y las deudas contraídas por actos dolosos, culposos o negligentes.

Art.15.4.- Las personas a que se refiere al apartado anterior responderán civil y administrativamente por los actos y omisiones realizados en el ejercicio de sus funciones, y por los acuerdos que hubiesen votado, frente a terceros, a la asociación y a los asociados.

Art.15.5.- Cuando la responsabilidad no pueda ser imputada a ningún miembro o titular de los órganos de gobierno y representación, responderán todos solidariamente por los actos y omisiones a que se refieren los apartados 3 y 4 de este artículo, a menos que puedan acreditar que no han participado en su aprobación y ejecución o que expresamente se opusieron a ellas.

Visto lo visto, podemos concluir que tenemos los directivos que nos merecemos, que tenemos el presidente que también nos merecemos; y que ante tanta incompetencia, una sana afición que debía depararnos satisfacciones, sólo nos depara disgustos y dolores de cabeza.